Cinco minutos de lectura para que tu primera acta salga perfecta.
Lo más importante: revisa cada letra antes de autorizar. Tu acta se sella tal cual la escribas — título, autor, coautores, descripción — y su huella queda estampada con fecha cierta. Una vez sellada, no hay vuelta de hoja. Por eso, antes de sellar, siempre verás una pantalla de revisión con el botón «Autorizar y sellar».
Elige el archivo definitivo de tu obra: el manuscrito, la foto en alta, la pista de audio, el plano, el código. El acta sella ese archivo exacto: si mañana le cambias una coma, será otra obra (y puedes sellarla como nueva versión).
Tu archivo nunca se sube a internet. Su huella digital se calcula dentro de tu propio equipo y solo esa huella — 64 caracteres — viaja a Acta Prima. Tu obra no la vemos ni nosotros.
En «Sobre la obra» no tienes que redactar bonito: escribe notas sueltas — «fotos del amanecer en invierno, con niebla, técnica digital, 2026» — y pulsa ✧ Redactar con IA. El redactor convierte tus notas en una descripción de catálogo con tono literario, digna de museo. Puedes regenerarla, editarla o escribirla tú. Lo que quede en el campo es lo que se imprime en tu acta.
Al pulsar «Revisar y sellar» verás todos tus datos juntos, tal como quedarán. Corrige lo que haga falta y, cuando cada letra esté en su lugar, pulsa «Autorizar y sellar». En segundos tendrás tu folio único (AP-2026-######) y tu acta.
Tu acta es tu certificado de autenticidad y procedencia: imprímela en A4, enmárcala, pégala al reverso de tu cuadro, entrégala con cada pieza vendida, anéxala al contrato con tu editorial, preséntala en concursos, inclúyela en tu portafolio o en el expediente de tu legado. El QR lleva a la constancia viva; cualquiera puede comprobarla.
No se duplica ni pagas doble aprendizaje: si el archivo es exactamente el mismo, Acta Prima reconoce su huella y te devuelve el folio original con su fecha original. Si el archivo cambió aunque sea una letra, es una obra distinta y recibe acta nueva — ideal para sellar versiones.
Al pie de cada acta hay un comprobador: quien tenga el archivo original — tú, un editor, un juez — puede elegirlo ahí y en un segundo confirmar que coincide, letra por letra, con lo sellado. Todo ocurre en su equipo; nada se sube.
Cada obra sellada suma a tu trayectoria: I Pluma Inaugural, III Autor Constante, V Voz Propia, X Obra Sostenida.
Acta Prima estampa la huella de tu obra creando una prueba de existencia y fecha cierta verificable en todo el mundo. No reemplaza a las autoridades de registro de derechos de autor de tu país: las respalda con evidencia técnica independiente.